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El Curupira

Por: Macarrão,
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El Curupira es un ente mitológico muy popular en el folclore brasileño. Su nombre nombre, Curupira (kuru'pir), es una palabra procedente del tupi-guaraní y significa cuerpo de niño. El origen del mito es muy antiguo, ya en el siglo XVI un cura español lo menciona como un demonio muy peligroso que vagaba por la selva y atormentaba las noches de los indios y bandeirantes.

Es muchas veces representado como un enano, pelirrojo, fuerte y muy ágil u otras, dependiendo de la zona de Brasil, como un enano, calvo, con orejas puntiagudas y que carga un machete. Aun así el punto en común en todas las regiones dice que es muy travieso,  rápido, tiene los pies al revés y que vive en la selva donde es su protector.

Cuenta la leyenda que  el Curupira, también conocido como el ‘demonio de la floresta’, suele silbar, utilizar artimañas y  falsas señales para engañar y confundir los que entran en la selva, haciendo que esos se pierdan y olviden los caminos tomados. Sus pies, virados del revés, sirven para engañar a los que lo persiguen y perjudican su hábitat  como cazadores, leñadores, madereros, etc. El Curupira es muy amigo de la naturaleza y de los animales que en ella viven con quienes es capaz de comunicarse.

El punto débil del Curupira es su curiosidad, por eso si una persona se ve perseguida por él lo que tiene que hacer para librarse es coger un novillo con la punta escondida, hacia dentro y tirarlo. Así la curiosidad que tiene lo hará detenerse para encontrar la punta del novillo, dando tiempo para que la persona escape.

Otra manera de librarse del Curupira es dejarle alguna ofrenda en la selva. Lo que más le gusta es la ‘pinga’ (aguardiente) y el tabaco.  Por eso si os veis caminado en la selva y escucháis algún silbido o un fuerte riso tener claro que el Curupira anda cerca, no lo enfadéis. 

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